Sábado 10 de Octubre de 2026
ADOLFO A. GHERGO
"Verdades Criollas”, un libro con una dedicatoria muy especial
El escritor nuevejuliense Adolfo A. Ghergo dejó una muestra de amor paternal en las páginas de su libro "Verdades Criollas".
En 1983, cuando su hijo Eduardo Aníbal Ghergo cumplió 18 años, Adolfo le dedicó una poesía titulada “Regalo para mi hijo”, un obsequio cargado de sentimientos y palabras que hoy recuperamos para compartir con nuestros lectores.
A través de la poesía, la literatura se convierte también en memoria, en legado familiar y en una forma de expresar aquello que perdura a través del tiempo.
Compartimos la tapa del libro "Verdades Criollas" y la poesía que un padre escribió para su hijo en un momento tan significativo de su vida.
REGALO PARA MI HIJO
Hijo ha llegado el momento
de decirte algunas cosas, no son palabras preciosa
pero me salen de adentro.
Casi vencido me encuentro
con mi salud quebrantada,
y te diré antes que nada
que mires bien el camino,
no sea cosa que el destino te meta en una emboscada.
Encara siempre de frente
con nobleza y con lealtad,
y verás que la verdad
es el arma más potente.
Respeta siempre a la gente
y siempre debes cumplir,
ya no es cuestión
de decir palabras que lleva el viento,
hay que tener fundamento
y aprender bien a vivir.
Tu madre es lo más sagrado
que tenés en esta vida,
hacé lo que ella te diga
será lo más acertado.
Jamás te habrá defraudado
es suave como una brisa,
y ella te profundiza por fuera y por dentro,
jamás le lleves lamentos
llévale siempre sonrisas.
De los amigos sinceros
son pocos en esta vida,
jugate en una partida
dejá por ellos el cuero.
Muy pocos vendrán ligero
si andas sin plata y enfermo,
pero aquellos que son lerdos
cuando en la buena te vean,
verás cómo te palmean
buscándote el lado tierno.
Si el destino lo ha querido
y elegís tu compañera,
fijate que sea sincera
que no te abandone el nido.
Poné los cincos sentidos
ahí no podés fracasar,
y la tendrás que cuidar
como a tu madre quizás,
si no te sentís capaz,
dedicate a solterear.
Te están creciendo las alas
y pronto podrás volar,
pero tenés que cuidar
que no te hieran las balas.
Porque la vida es muy mala
y acéptame estos consejos,
porque yo soy un espejo
donde aprendiste a mirarte,
pero tenés que acordarte
que me estoy poniendo viejo.
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